Cuando crees que vas ganando el día… PLAKATA

A todos nos ha pasado en algún momento, y admito que no es la primera vez que me pasa. Resulta que hoy sonó mi alarma a las 5:00 a.m., como todos los días. La veo todo lagañoso, casi sin ver bien, y le di al botón de snooze para levantarme en 5 minutos más.

Entonces me levanto de la cama y me dispongo a ir al baño a hacer lo que todos hacemos cada vez que nos levantamos en las mañanas. Me estoy comenzando a vestir y me siento súper bien: descansado, motivado y contento para emprender otro día. La ropa me queda bien y hasta siento que estoy bajándole al chichito que me colgaba ayer.

En fin… ¡este día promete!

Esto me pompea bien brutal, así que bajo a la cocina y ya mi esposa me tenía el desayuno listo. Ella estaba súper cool y hasta frutitas le añadió a mi plato para que comenzara este día como se debe.

CON EL PIE DERECHO!!!

Entonces voy por mis cosas para irme al trabajo. No hago más que coger mi bulto cuando escucho como una música tipo ángeles cantando, pero bien extraño… O sea, era como si dentro del apartamento alguien estuviera escuchando música alta a estas horas de la mañana, algo que para mí es súper raro.

Entonces le digo a Leyra si ella escucha ese sonido, pero Leyra, todavía con su cara de alegría de haberme servido el desayuno, estaba en el comedor parada sin hacer nada, mirando hacia donde yo había estado sentado, como si estuviera en pausa desde que me dio el desayuno.

No me dice nada y me entra aún más la curiosidad, pues la música no se va y Leyra está como poseída.

Justo ahí siento que mi hombro es jamaqueado bruscamente y pegué un grito del susto…

¡¡¡PLAKATA!!!

Era Leyra que me estaba levantando, pues nunca le di snooze a la alarma. Más bien la apagué y me quedé pegao hasta las 6:30 a.m., y pues ahí todo cayó en cuenta.

Me levanté como siempre: dormido y corriendo. Meé sin querer la tapa del baño (como siempre) y cuando bajé, Leyra me había dejado desde ayer un huevito frito en la nevera que tuve que poner en el microondas 1 minuto para poder comérmelo…

SIN FRUTITAS.

Pero conseguí un juguito de china que había en la nevera y me serví un vaso para llevármelo de camino al trabajo.

Busco mi bulto y, saliendo con prisa, me tropiezo con una caja que yo había dejado en el piso ayer y por poco me escocoto, lo que provocó que no me pudiera llevar el jugo… pues lo compartí con todo el piso de la oficina.

Entonces tuve que mapear el área, recoger todo y salir aún más tarde para el trabajo.

Y así arrancó mi día.

¡¡¡PERO QUÉ FELICIDAD!!!

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