Ella “Las Canta como Las Ve” 🤷‍♂️

Decido acompañar a Leyra a hacer unos “encarguitos” a Sam’s y… ¡AQUÍ VOY! 

Querida doña a la que no le gusta leer, este post no es para ti. Sigue escrolleando y te irá mejor .

El caso es que el lugar está repletamente lleno, como de costumbre, y mientras estoy en la parte de electrónica, que está justo al principio de la tienda, sin querer le doy con mi carrito de compras a una señora de elegantes modales. Quiero tomar el espacio para describirla físicamente para que entiendan algo que sucede en la historia. La dama, de algunos 40 y altos años de edad, midiendo unos 5 pies de estatura, y le pongo que debería estar pesando entre 200 a 250 lbs. Vestía un hermoso pantalón pegao tipo leggings de animal print y una camisa del mismo material. Tenía espejuelos y una cartera que nunca se quitaba de encima.

Bueno, regresando a la historia, pues le di un toquecito sin querer a su carrito de compras con el mío. Juro que fue un toquecito, pues no había break de ir rápido. Ella, muy elegante, se voltea y me dice:
“Nene, si me llegas a haber dado a mí así de duro, te rompo la nariz esa de tucán que tienes”.

Me quedé en una pieza y le dije:
“Disculpe, señora, fue sin querer”.

Ella como que se sintió mal y me respondió:
“Ay, mijo, es que yo soy así. Las canto como las veo. Sorry, not sorry”.

Entonces algo dentro de mí se prendió en fuego y mis neuronas comenzaron a espepitar respuestas geniales para la hermosa dama. Admito que, de todo lo que pensé, solo dije lo más light que pude. Le dije:
“No se preocupe, que yo desde que entré aquí estaba pendiente de no darle a usted. No por miedo a que me rompiera la nariz de tucán que tengo, sino para que no fuera yo a despertar a esos ocho tigres que se comió usted y me fueran a atacar. Es que soy alérgico a los felinos y admito que me dan un poco de miedo”.

Ella quedó con cara de confundida y sorprendida al mismo tiempo, y una jovencita que la acompañaba se tiró un:
“Eahh… le quedó”, mientras sonreía.

Ahí me sentí un chin mal y le dije:
“Ay, chica, es que yo también soy así y las canto como las veo. Sorry, not sorry”.

En ese momento hubo una pausa incómoda mientras nos quedamos mirando fijamente a los ojos por varios segundos. Luego me sonreí y le dije:
“Que tenga lindo día y buen provecho”.

Ya luego me fui y desde lejos pude notar cómo la jovencita que la acompañaba se reía de todo lo sucedido.

Es que hay quienes, con la excusa de decir las cosas como las ven, piensan que pueden ofender o insultar y no van a tener alguna repercusión de vuelta, y eso como que no me parece bien. Al final me daba pena con los ocho tigres que perdieron la vida, pero al mismo tiempo agradezco no haberlos despertado, pues ahora mismo fuese su cena y no hubiese podido contarles esta hermosa historia de las cosas que solo me suceden a mí.

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