Mi princesa se va… y mi corazón lo sabe

Con los ojos aguados les escribo estas palabras para desahogar este taco que llevo cargando desde hace días (o quizás semanas) y que hoy, por fin, entendí por qué está ahí.

Llevo un tiempo sintiéndome medio down. Varias veces Leyra me ha preguntado si me pasa algo, porque me nota serio o pensativo. Y honestamente, hasta hoy, yo mismo no sabía qué contestarle. Cada vez que me lo decía, hasta me incomodaba, porque en mi cabeza no pasaba “nada”. Pero ahora me doy cuenta de lo que realmente me está pasando.

Estas semanas han estado cargadas. Entre el show de comedia, los proyectos y los preparativos de mudanza de Girellys para su universidad en Nueva York, la vida ha ido en fast forward. He estado metido de lleno ayudando en todo, pero me di cuenta de que cada vez que alguien menciona la universidad, aporto lo necesario… y rápido cambio el tema.

Tan reciente como ayer, compré los pasajes para su partida… y ¡BOOM! Sin que nadie se diera cuenta, se me aguaron los ojos. No sé si es que soy un blandengue o quizás un poquito egoísta, pero me está pegando duro saber que mi princesa se va de casa a estudiar fuera.

No he llorado todavía (que me hayan visto), pero tengo una tristeza inmensa en mi corazón. Solo pensar en el momento de dejarla allá y regresar sin ella… me aprieta el pecho.

Ay, Dios mío… protégela. Cuídame a mi princesa. Bendice su caminar, su entorno, y no permitas que nadie le haga daño.

Siempre he sido un papá presente, de los que está en todas. No solo para aconsejarlas, sino porque me gusta estar físicamente ahí con ellas, para que me vean presente, en carne y hueso, en todo lo de ellas. Me he disfrutado cada etapa con mis hijas y, si tengo que tomar decisiones difíciles, siempre la balanza se va a su favor.

Y sí… hoy entiendo que esto es lo que me tiene así. No sé cómo voy a manejar esta nueva etapa ni cómo hacer para estar ahí por si ella me necesita. Por eso decidí compartir esto aquí… por si me ven medio callado, sepan que no es nada malo con nadie. Es solo este corazón de papá aprendiendo a soltar.

Siempre les agradezco a ustedes por tanto cariño conmigo. También sé que no les tiembla el pulso para elevar una oración, así que se los pido: pónganme a Girellys en sus oraciones. Que todo le salga bonito. Y si en algún momento algo se complica, que pueda enfrentarlo con sabiduría, salud e integridad y que, sobre todo, nunca pierda los valores aprendidos en este hogar.

Aquí les dejo el link de Facebook de este escrito por si quieren pasar a leer los comentarios: https://www.facebook.com/share/p/17ftremTZ2/

Discover more from Alex Díaz

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading