No fue peo… y aun así me equivoqué

Desahogo del viaje:

Acabo de viajar de PR a FL para un evento que tengo mañana en Orlando. El vuelo estuvo excelente. Ahoooora… no hago nada más que sentarme en mi asiento y se sientan dos gringos a mi lado que me dan un fuerte olor a heces fecales de humano en descomposición. Y siendo yo un experto en estos temas cacarios, y luego de varias tomas de prueba de olfato, pude llegar a la conclusión de que no se trataba de un peo… esto era sólido obligao.

O sea, pudiera ser que el culpable se haya intentado tirar un peito y el fondillo lo cogió de zángano y se le salió un chin de gravy con dos maíces. Recuerden que soy experto en este tema, así que estábamos hablando, sin dudarlo, de que era gravy con dos maíces asegurado.

En este momento miro a los dos gringos que estaban a mi lado con cara de “se cagaron”, pensando que era uno de ellos dos, pero pude notar en sus miradas la misma intención mía, pero hacia mí. O sea, ellos me estaban mirando como si yo hubiese entizao el calzoncillo y el olor hubiese venido de mí.

En ese momento abrí los ojos como vaca que va pa’l risco sin pezuñas pa’ frenar y les hice el gesto de que no fui yo. Entonces me da con olfatear para ver quién era el culpable. Justo ahí miro hacia el frente y había una señora mayor tapándose la boca y la nariz con ambas manos, y hasta los ojos tenía cerrados. Ahí deduje que no era ella, pues estaba sufriendo igual que nosotros.

A todas estas, el olor seguía incrementando con una intensidad poderosa y desenfrenada. Entonces cambio mi vista para la parte de atrás y es cuando veo a una madre sonriente cambiando a su hijo de algunos 3 años, con sendo pilón de mojón que ni yo, en mis peores momentos, he logrado semejante tronco de caoba.

Entonces me siento todo desencajado luego de haber presenciado esa atrocidad, y nos tuvimos que chupar la peste y luego los gritos por todo el vuelo, y el llanto cuando le quitaban el iPad. Y hasta tuve que aguantar una perreta cuando no lo dejaron quitarse el cinturón y comenzó a patear la silla del frente, que para colmo era mi espaldar.

El caso es que a mí lo más que me incomodó no fue la desconsideración de la madre, habiendo baño en el aeropuerto, que le dio con cambiarlo dentro del avión. Tampoco me molestó que no lo supieran controlar cuando me tuvo por 5 a 10 minutos dando patadas a mi espaldar, ni tampoco me molestó la gritería llorando por un trapo de iPad.

Yo iba tan molesto porque, por primera vez, falló mi olfato, y cuando vi la escena del crimen no había ni gravy ni maíces. No saben lo defraudado que estoy conmigo mismo. Yo, que siempre he sido un nivel pro en estos temas y nunca he fallado, pues hoy me fallé.

Bueno… me despido con gran decepción.

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